martes, 15 de octubre de 2013

Veto o censura en la cartelería, dos ejemplos: Barcelona y Córdoba.


Ya tenemos polémica. El ayuntamiento de Barcelona no considera apropiada la imagen de un torero para anunciar la exposición de fotografías de World Press Photo. El navarro Daniel Ochoa de Olza ganó el segundo premio de este concurso con la foto del torero Juan José Padilla, tras su vuelta al toreo, después de su aparatosa cogida, por la que perdió un ojo. Los nacionalistas catalanes no quieren que la imagen de ese torero, por mucha superación, sacrificio y esfuerzo que represente, se vea colgada de banderolas y cartelería. Ya sabemos, el toreo es algo español, y está prohibido en Cataluña. Ni que decir tiene que las protestas "en el otro bando" se han escuchado con volumen alto. 


No ha tenido la misma repercusión mediática otro veto para otro cartel, en este caso el que iba a anunciar la 10ª Muestra de Cómic "Talentos", en Córdoba. Muestra que se iba a realizar en septiembre pasado y que se suspendió cuando el ayuntamiento, gobernado por el PP con mayoría absoluta, vetó el cartel anunciador. En el cartel se ve al cura Castillejo, anterior mandamás (nunca mejor dicho) de la entonces poderosa CajaSur, como King Kong subido a las oficinas centrales del banco, y a Rafael Gómez, "Sandokán", uno de los condenados en el Caso Malaya, y concejal en el ayuntamiento cordobés, en un cartel publicitario de un autobús. Todo en un contexto repleto de ladrones y una super-heroína. No gustó y exigieron su retirada. El Aula de Cómic se negó y decidió suspender la muestra. Los que protestan por el veto del cartel taurino barcelonés, antes vetan otros carteles que se meten con el clero banquero y los acusados de corrupción. 

El arte sigue siendo perseguido por motivos políticos. La tontería y la hipocresía, como vemos, no tiene límites. Y la censura tampoco, a pesar de tantos años de democracia. 

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